Hoy comeré un suculento pescado, uno que se llama pejelagarto[1]. Lo haré en el horno, envuelto en hoja de momo—“hoja santa” como dicen por aquí[2]. Lo acompañaré con una rica ensalada, que tendrá pimientos verdes, aceitunas y rodajas de manzana, unos trocitos de queso panela y aceite de oliva.

 

En forma discreta, las tortillas bien calientes, una salsita picante.

 

No faltará el vino tinto.

 

Y para terminar, una copita de anís[3].  El postre será el delicioso manjar[4], dulce tabasqueño[5], que como su nombre lo dice es un manjar en el paladar.

 

Sencilla la comida… hoy

 

¿Y mañana?

 

En otra comidita ya pensaré.

 

Tal vez calamares…

 

Quizá una exquisita paella…

 

Ahorita no lo sé…

Algo muy simple, una comidita sencilla.

 

(Adaptación de Géminis)

 

 



[1]

[2]

[3]

[4]

[5] Tabasco, México. (Ver.)