Modernismo
(1880-1915)
El cisne
Fue en una hora divina para el
género humano.
El cisne antes sólo cantaba para morir.
Cuando se oyó el acento del cisne Wagneriano (1,2,3)
fue en medio de una aurora, y fue para revivir.
Sobre las tempestades del humano océano
se oye el canto del Cisne; no se cesa de oír,
dominando el martillo del viejo Thor[1]
germano
o las trompas que cantan la espada de Argantir[2].
¡Oh Cisne! ¡Oh sacro pájaro! Si
antes la blanca Helena[3]
del huevo azul de Leda brotó de gracia llena,
siendo de la Hermosura la princesa inmortal,
bajo tus blancas alas la nueva
Poesía
concibe en una gloria de luz y de armonía
la Helena eterna y pura que encarna el ideal.
[1] Thor: dios del trueno de la vieja mitología nórdica y alemana
[2] Argantir: guerrero legendario de Islandia, poseedor de una espada famosa.
[3] Helena: según la mitología, hija de Leda y de Zeus, que sedujo a aquélla tomando la forma de un cisne. Como amada de Paris y causa de la guerra de Troya, representa el atractivo femenino, con el que Darío relaciona el valor de la nueva poesía